Ya no basta hacer anuncios. Tampoco basta con contar historias. La gente espera algo más de las marcas, algo que trascienda las barreras de los anuncios que ve en las calles. ¿Cómo pueden lograr esto las empresas? ¿De qué modo deben trabajar para hacer la diferencia y llamar la atención de la gente? La respuesta podría estar en el storydoing. ¿Qué significa? ¿Por qué está robándole cada día más terreno al storytelling? Justo sobre esto platicaremos en las siguientes líneas.

Desde tiempos de los romanos ha circulado una máxima que ha llegado hasta nuestros días: acciones, no palabras (acta, non verba). Este principio básico llegó al mundo del marketing y la publicidad. Ya no basta sólo con presentarle al público un producto, tampoco es suficiente sólo contarle una historia alrededor de dicho artículo, sino que hay que llevar la narración al mundo real y cotidiano de los clientes. Así es donde entra el storydoing, concepto íntimamente relacionado a la mercadotecnia BTL.

Básicamente, el storydoing se puede considerar como una consecuencia natural y orgánica del storytelling. En este último se contaba y conceptualizaban los valores de la marca (regularmente por medio de historias), pero con el storydoing en lugar de realizar narraciones, se hacen acciones con base en estos conceptos.

En el marketing BTL apreciamos en su totalidad el storydoing por medio de activaciones y eventos, cuyo eje es los valores con los que cuenta una marca o producto.

Cuando una marca ha mencionado por todos los medios posibles que apoyan, por ejemplo, la amistad, puede realizar un evento con base en un storydoing en el que, en la compra de un producto, se le regala uno a tu amigo siempre y cuando se vaya con él.

Algunas de las ventajas con las que cuenta ir de las palabras a las acciones es que, se incremente considerablemente la creatividad en una marca y además aumenta la fidelidad de los clientes con la marca o el producto.