Retail branding: el diseño de espacios comerciales

Si tienes una tienda y además andas pensando en darle un nuevo aire, este artículo te va a caer al pelo.

En esta ocasión vamos a hablar del retail branding, un campo en el que tenemos cierta experiencia. Del término branding ya sabrás todo lo que hay que saber, porque seguramente estás ya hasta el cuello de que lo repitamos una y otra vez, así que vamos al grano.

Si por el contrario desconoces el término retail, para simplificarlo diremos que hablamos de los negocios abiertos al público en los que hay una interacción entre el cliente, la marca y los productos. Véase el caso de una tienda de ropa. Por lo tanto, si juntamos los dos conceptos: ¡boom! Se trata del diseño de un espacio comercial aplicando la identidad de marca.

¿Qué busca el retail branding?

Como el resto de ramas del diseño, el retail branding tiene como objetivo comunicar, transmitir un mensaje. Se trata de contar la historia que hay detrás del negocio, de hablarle al cliente. Es posible que dé un poco de vértigo pensar que sin llegar a entrar, el cliente ya ha entablado una conversación con tu marca, viendo el escaparate o la fachada. No te preocupes, se puede controlar la situación del mismo modo que lo haces cuando atiendes tras el mostrador.

El retail branding también tiene una clara función de enamorar al cliente. Atraer, hacer de la compra algo especial. Vender aportando valor añadido. Al final siempre se trata de eso, de asegurar y controlar el proceso de compra. ¿Y qué mejor manera que premiando al consumidor? Al cliente no hay que ofrecerle solamente el producto final, la compra es una experiencia en sí misma. No se trata de despachar, se trata de acompañar.

El buen trabajo de diseño de retail se aprecia cuando como clientes entramos en un espacio comercial y no tenemos la impresión de ser conducidos a la compra. Nos sentimos a gusto y disfrutamos de la compra.

¿Qué elementos componen el retail branding?

Antes de enumerar los diferentes elementos, hay que comprender que el diseño de retail empieza por la identidad de la marca. Con ello se plantean los problemas habituales: ¿a qué clientes te diriges?, ¿cuáles son tus valores?, ¿qué les aportas que otros no lo hacen? ¿conoces sus hábitos?

Diseño del proceso de compra:

Algunos estudios de recorrido de compra han analizado que los usuarios, al entrar en una tienda, suelen ir instintivamente a su derecha. Por otro lado, se ha demostrado que hay compras que son llamadas de impulso, atendiendo a estados de ánimo. Este tipo de datos se tienen en cuenta en el retail branding para crear la mejor disposición espacial, tanto de productos como de elementos mobiliarios.

Categorización del producto:

Ya sea por desidia, por desconocimiento o por prevalencia de factores estéticos, este suele ser un apartado pendiente en muchos establecimientos. Al cliente hay que facilitarle la vida o al menos no complicársela. Hay una multitud de soluciones, tanto visuales como verbales para discriminar productos.

Aplicación de la imagen corporativa:

No vale poner el logo de tu marca de una manera indiscriminada por todo el espacio comercial. Con él también se comunica y debe estar presente en los lugares fundamentales, así como ausente en los que no tiene cabida. En el exterior, una imagen potente va a ser clave para que pueda ser identificada y no quepa género de duda de que se trata de tu tienda. La limpieza de la imagen es fundamental.

Acceso:

Facilitar el acceso (y la salida) es fundamental para una experiencia de compra fluida. La utilización correcta del espacio es necesaria para guiar ya desde un principio al cliente, así como para evitar situaciones incómodas en las que se crucen quienes han comprado y quienes van a comprar.

Escaparate:

El escaparatismo, o visual merchandising, es toda una ciencia. Un trabajo previo de diseño del espacio va a facilitar el futuro trabajo de decoración. También va a permitir potenciar el impacto, la fuerza de la marca y de los productos en los clientes potenciales.

Pop-up stores:

Se trata tiendas efímeras abren con una finalidad determinada: presentar un producto, vender stock, buscar un trato cercano con el cliente, etc. A pesar de los diferentes motivos, hay un punto en común todo ello: se trata de vivir una experiencia.

Corners promocionales:

Son espacios que se han destinado a la comercialización de un producto o servicio, dentro de las instalaciones de otro negocio diferente. Todos tenemos en mente estas estructuras en centros comerciales. Tienen como ventaja el bajo coste económico de su montaje, así como una infinidad formatos disponibles.

Showrooms:

Muy en boca de todos en los últimos años, son espacios de exposición permanente o temporal que pueden estar dirigidos tanto a profesionales, como a un público en general.

Como te habrás dado cuenta, un mismo negocio con un rediseño del espacio de venta, es a la vista del cliente un negocio diferente. No hay más que ver cómo las grandes compañías entendieron esto y aplican su identidad en los locales de una manera homogénea y estudiada.

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